A través de nuestras relaciones con otras personas fuera del ámbito escolar logramos una enorme variedad de aprendizajes informales, mediando información proveniente de la televisión, de las TIC y especialmente de Internet. Los jóvenes, por ejemplo, cada vez se informan más -y no necesariamente gracias a los planes de estudio oficiales- y aprenden más fuera de la escuela.
Uno de los grandes desafíos que las instituciones educativas tienen hoy, es integrar las aportaciones de estos medios en los procesos formales de enseñanza- aprendizaje, así como los cambios culturales que producen; valorando con precisión los retos que este nuevo panorama están imponiendo.

Pero las TIC ni el Internet se encuentran entre los recursos de uso común para la escuela en nuestro país, y cuando llegan a utilizarse casi siempre es dentro del contexto de la clase tradicional, donde la comunicación y el poder de enseñar corren a cargo exclusivamente del docente. Tratándose así, solamente de un reemplazo: el pizarrón por la pantalla o el monitor.
Es necesario entonces, adecuar el uso y apropiación de los nuevos medios a las instituciones educativas y a sus planes y programas de estudio, además de una transformación de los objetivos, métodos y técnicas pedagógicas que se han relacionado comúnmente con el empleo de las TIC y recientemente de Internet.
“Para llevar a la práctica la renovación de las concepciones educativas hasta hacerlas más acordes con la sociedad en la que está inmerso el alumno y en la cual las nuevas tecnologías forman una parte importante de su entorno social, los objetivos educativos plasmados en los correspondientes proyectos curriculares deben tender a adaptar al alumno a esta sociedad cambiante que le ha tocado vivir. Es necesario reorientar las metas de la educación y reflexionar sobre la, posiblemente excesiva, especialización de conocimiento”
“Para que el sistema educativo se amolde a los continuos cambios culturales, ha de modificar a mi modo de ver, en dos aspectos fundamentales, sus actuales posiciones:
1.- Ha de asumir el papel de mediadora también respecto a la nueva cultura que se configura propiciada por las nuevas tecnologías de la información.
2.- Ha de considerar la utilización de estas poderosas tecnologías que ha desarrollado en los últimos tiempos la tecnología de la comunicación. ”
“Es, pues, doble la misión de la educación respecto a los medios de comunicación: saber aprovechar los recursos didácticos que ofrecen y capacitar a los alumnos para la recepción y asimilación correcta de los mensajes que dichos medios transmiten.” (Salinas, 1995, p3).
Ante este horizonte, es preciso reconocer que esta revolución requiere de una estrategia educativa que lleve a cabo una enseñanza para y desde el cambio; de una educación para la vida y que desde su estrategia comience a subsanar las desigualdades al acceso del conocimiento, promoviendo a su vez el desarrollo cultural y democrático de nuestra sociedad, así como dar respuesta a las nuevas demandas sociales y a las ya existentes.
Desde el punto de vista pedagógico, esta nueva visión de Internet como TICE [tecnología de la información en la educación] engendrará un nuevo perfil de docente, que además de actualizarse constantemente, deberá convertirse de aquel poseedor de todo el conocimiento a una guía y un eslabón más en el mecanismo de aprender a aprender, allí donde el estudiante es el protagonista de la construcción de su conocimiento; en el que la construcción- desarrollo de comunidades virtuales de trabajo colaborativo serán los ejes del nuevo sistema, de acuerdo a lo que también refieren en este sentido los investigadores del Laboratorio de Educación y Nuevas Tecnologías del Centro Superior de Educación de la Universidad de La Laguna en España:
“La educación como cambio o desde el cambio hace referencia a que los patrones de formación deben integrar las innovaciones del mundo actual; la flexibilidad organizativa, los adelantos tecnológicos, los modelos socioculturales… en las estructuras y desarrollos educativos. En este sentido apuntamos hacia aquellas transformaciones en todos los ámbitos de la organización educativa (metas, estructuras, procesos…) que impliquen un proceso de enseñanza- aprendizaje más cercano y adaptable a las características de los distintos actores educativos (alumnos, profesores, familias…)” (Área, García, Medina, Del Castillo, Estévez, Rodríguez, 1995, p4).
Otros elementos de esta relación entre medios y educación cuyo énfasis es importante, son los mensajes que Internet [y las TIC en general] transmiten. Mensajes y contenidos que deben ser elaborados tomando en cuenta no sólo las características comunicativas de los medios a emplear, sino también:
a. Estimular la construcción del conocimiento, generando en el estudiante la actividad intelectual y la necesidad de acudir a otros recursos.
b. Explicar o ejemplificar gráficamente aspectos de la realidad que son difícilmente accesibles para el docente en el aula [lo abstracto por lo concreto].
c. Presentación y desarrollo creativo del contenido.
d. Al aprovechar las características del medio, el contenido tenderá al uso flexible.
e. Tales mensajes o contenidos además de integrarse a planes y programas estarán dirigidos a producir aprendizajes significativos, sujetándose al mismo tiempo a destinatarios específicos [grados escolares].
f. Por último una característica valiosa para un contenido educativo a transmitirse a través de Internet o desde cualquier TICE, es la propensión a una práctica educativa activa y eficaz, es decir, la maleabilidad del contenido: adaptabilidad a los intereses, y necesidades curriculares del docente y su grupo; así como a las particularidades del entorno tecnológico donde se apliquen.
Entonces, de acuerdo con Jesús Salinas (1995, p7):
“Para que los medios estén verdaderamente al servicio de los sujetos del proceso educativo, en especial al servicio del alumno, hay que desarrollar, una necesaria preparación a la vez de emisores y receptores (los que elaboran el útil y los que lo utilizan) en el dominio de los hechos de comunicación y de los sistemas de signos empleados.
“Y no sólo se ha de analizar el papel de los audiovisuales didácticos. El alumno se halla inmerso en una sociedad caracterizada por la cultura de la imagen y, por ello, hay que analizar la comunicación, en este caso a través de medios audiovisuales, que se desarrolla en dicha sociedad. Pero este análisis se ha de plantear desde unos esquemas pedagógicos y huyendo de los tópicos y posturas testimoniales con que desde la pedagogía se suele tratar la comunicación de masas. ”
“La escuela ha de tomar conciencia de la realidad social. Pero ello no quiere decir que ha de aceptar los medios masivos de comunicación tal y como se presentan, sino que se ha de realizar un análisis crítico de los distintos medios y a través de este estudio debe enriquecerse el bagaje cultural del alumno respecto a los mass- media, para que de este modo puedan enfrentarse desde una postura crítica a la manipulación informativa. ”
“No basta con que el alumno domine el lenguaje audiovisual, ni con que descifre con claridad los mensajes: el dominio de los medios pasa por la utilización cotidiana de éstos. Cuando el alumno tenga la posibilidad de comunicar creativamente sus experiencias y cuando interprete los mensajes que sus compañeros han realizado, estará formando su propio juicio crítico frente a los medios masivos y a los mensajes que éstos trasmiten.”
En México, estas alternativas comienzan a incorporarse en el discurso oficial, pues su integración al ámbito escolar institucional ya es vista como una oportunidad para el desarrollo educativo y “como medio para renovar las prácticas pedagógicas, y por otra parte, preparar adecuadamente a los profesores para que en sus labores cotidianas incorporen el uso de estos recursos.” (Secretaría de Educación Pública [SEP], 2001, p119). Argumentación que para la SEP además:
“recoge las experiencias nacionales y extranjeras que muestran que el aprovechamiento efectivo de las potencialidades de estas tecnologías está en relación directa con la existencia de un proyecto pedagógico en la escuela, con competencias específicas de los profesores y con la transformación de concepciones educativas de la comunidad en su conjunto; cuando estas características no se presentan es frecuente que los nuevos materiales se usen en forma muy limitada y para reproducir 25 viejas prácticas transmisivas de enseñanza. Es decir, la introducción de los materiales no garantiza por sí misma la transformación de la sustancia del trabajo educativo.” (SEP, 2001, p119).


