Currículo y escuela

 
Currículo y Escuela
Currículo y Escuela

Currículo y escuela.

El currículo se considera como la carta de navegación del componente académico de la institución educativa, sin embargo, existen diferentes puntos de vista frente a lo que debe contener y como se debe diseñar e implementar en la vida práctica dentro de la escuela.

Es innegable que debe existir una estrecha relación entre el diseño y desarrollo curricular, con  la práctica educativa en la escuela. A continuación se presentan algunas precisiones frente a la relación entre el currículo como eje central del diseño y desarrollo de la práctica educativa y la escuela como ente dinamizador de las propuestas curriculares.

Definiciones  y diseños curriculares.

En el contexto educativo, el currículo se ha interpretado como la carrera o recorrido que debe seguir el estudiante para alcanzar el aprendizaje por medio un plan estructurado en el que se programan los contenidos, las actividades y las diferentes áreas que éste debe estudiar durante varios ciclos. Sin embargo el concepto de currículo no  ha sido unificado, ya que ha venido cambiando a través de la historia, de acuerdo con el desarrollo que se experimentan en las sociedades. Según Angulo y Nieves (1994), el estudioso del curriculum debe comprender que éste es cambiante y se transforma de acuerdo con las circunstancias del momento, las características económicas, políticas y los intereses personales de quienes lo elaboran.

Stenhouse (1991, pp. 29-30) Un Currículo es una tentativa para comunicar los principios y rasgos esenciales de un propósito educativo, de forma tal que permanezca abierto a discusión crítica y pueda ser trasladado efectivamente a la práctica”Y propone que para su diseño y desarrollo se deben tener en cuenta como mínimo los siguientes aspectos:

En cuanto a proyecto:

  1. Principios para la selección de contenido: qué es lo que debe aprenderse y enseñarse.
  2. Principios para el desarrollo de una estrategia de enseñanza: cómo debe aprenderse y enseñarse.
  3. Principios acerca de la adopción de decisiones relativas a la secuencia.
  4. Principios a base de los cuales diagnosticar los puntos fuertes y los débiles de los estudiantes individualmente considerados y diferenciar los principios generales 1, 2 y 3 antes señalados, a fin de ajustarse a los casos individuales.

En cuanto a estudio empírico:

  1. Principios a base de los cuales estudiar y evaluar el progreso de los estudiantes.
  2. Principios a base de los cuales estudiar y evaluar el progreso de los profesores.
  3. Orientación en cuanto a la posibilidad de llevar a cabo el currículo en diferentes situaciones escolares, contextos relativos a alumnos, medios ambientes y situaciones de grupo entre los alumnos.
  4. Información de la variabilidad de efectos en diferentes contextos y sobre diversos alumnos y comprender las causas de la variación.

En relación con la justificación:

  1. Una formulación de la intención o la finalidad del currículo que sea susceptible de examen crítico.

Angulo Y Nieves (1994), hacen referencia a un currículo formal y un currículo oculto; el primero se define como el plan realizado para desarrollar en la escuela el proceso de enseñanza y aprendizaje, este plan hace parte de un documento estructurado que cuenta con unos parámetros de organización definidos por la administración de la institución, la práctica de este currículo formal, lo convierte en currículo real modificándolo de acuerdo a las situaciones de la realidad del aula de clase; y el segundo llamado currículo oculto  se denomina como la forma de analizar las relaciones entre el currículo formal y el currículo real.

En cualquiera de los casos el currículo dentro de una institución hace parte de su proyecto educativo institucional, comprendido como la carta de navegación de la institución en la que se establecen todas las directrices pedagógicas y administrativas, así como los planes de estudio, planes de áreas, proyectos pedagógicos obligatorios y complementarios.

Stenhouse (1991), propone que el currículo debe ser tomado como una herramienta viva y en movimiento dentro de la institución, que sirve para perfeccionar  el proceso de enseñanza y aprendizaje, poniendo énfasis en el análisis de las relaciones existentes entre la intención o pretensión que tiene el currículo como documento,  y la realidad de lo que sucede en las aulas de clase; además se plantea la importancia de la investigación y reflexión permanente ya que el currículo se debe fundamentar desde la práctica educativa, proponiendo lo que se debe aprender y enseñar, las estrategias para lograrlo, el diagnóstico de los estudiantes, la forma de evaluación que se adoptará, las situaciones y contextos  de los estudiantes y la intención o finalidad con que se realiza.

De acuerdo con lo anterior se puede observar, que el currículo no es solo un documento diseñado para la guía de los maestros y estudiantes que contiene un plan de estudios  que se deben abarcar durante el periodo escolar, sino, un  análisis crítico de todos los componentes de la escuela como institución, de los procesos que se dan entre profesores y estudiantes en el ejercicio de enseñanza y aprendizaje, de contextos del estudiante y las exigencias que el mundo productivo tiene para ellos con respecto al conocimiento académico.

La teoría del currículo  es vista  como una herramienta de organización  del conocimiento para su comprensión y posterior ejecución, funciona como la guía que describe, explica y predice los fenómenos curriculares y las actividades del currículum(Casarini, 2007). Sin embargo no existe una clasificación única de las teorías del currículo.

Casarinni (2007) plantea cuatro líneas de acción en las teorías curriculares, la primera hace referencia al currículo como organizador del conocimiento académico base para la educación, es decir, lo que se debe enseñar en la escuela; la segunda línea hace énfasis en las experiencias del estudiante como base para la fundamentación del currículo, debe ser diseñado de acuerdo con las experiencias que éste vivirá en su proceso de enseñanza y aprendizaje desde diferentes dimensiones; la tercera línea concibe el currículo como una construcción de planes estructurados para alcanzar objetivos de aprendizaje; y la cuarta línea  presenta el currículo como una construcción institucional en la que se integran la teoría y la práctica para el análisis y la evaluación de manera global.

“Diseño indica la confección de un apunte, boceto, bosquejo, croquis, esbozo o esquema que represente una idea, un objeto, una acción o sucesión de acciones, una aspiración o proyecto que sirve como guía para ordenar la actividad de producirlo efectivamente”.

Sacristán, J. (1998.p. 224).

Para realizar un diseño curricular,  Bolívar, B(1999) plantea un análisis desde tres frentes, que son las prácticas educativas como el quehacer diario del docente en el aula y todo lo que esto conlleva en el desarrollo de su labor; los fundamentos teóricos e ideológicos del diseño como el modelo educativo; los requerimientos técnicos, tecnológico y conceptuales presentes en el currículo; y la mirada desde la teoría crítica como una estrategia para estar en constante evaluación y renovación del mismo, partiendo de la práctica educativa como elemento fundamental de una cultura determinada. Con base en estas premisas se propone que para el diseño de una propuesta curricular, se deben tener en cuenta las realidades educativas del contexto social en el que se desarrolla, proponiendo los contenidos y construcción del conocimiento de forma consensuada y participativa, en la que primen no solo los conocimientos académicos, sino los conocimientos prácticos y el desarrollo de competencias comunicativas y sociales, buscando la igualdad y la conciencia política para la formación de sujetos sociales.

Desde una perspectiva crítica, el diseño del currículo se debe realizar con la participación de toda la comunidad educativa, pares, docentes, estudiantes directivos y demás miembros del sector educativo, partiendo de la realidad de la institución educativa, fomentando la constante investigación y reflexión por parte de los docentes en su práctica educativa, para atender las necesidades e intereses de la comunidad. A este respecto Bolívar, B (1999) propone, tener en cuenta los siguientes aspectos a la hora de planificar el currículo:

a) En el proceso de formular y articular los valores y metas del currículum debe verse implicada una masa crítica de participantes (alumnado, padres y madres, comunidad local, profesorado). Vigorizar y reconstruir comunidades de educadores críticos es una tarea inicial para tomar decisiones. En cualquier caso, el currículum no podrá “acomodarse” a las demandas actuales de los participantes y sus necesidades espontáneas, pues pueden estar distorsionadas ideológicamente; será preciso -al tiempo un proceso de “ilustración crítica.

b) No se planifica para lograr una mayor “efectividad” o “calidad” de la educación. Un diseño crítico tiene un componente moral ineludible: igualdad o equidad, solidaridad y democracia. De este modo, las cuestiones sobre qué conocimiento es preferible, o qué experiencias de aprendizaje serían prioritarias, no son técnicas, sino asuntos a los que sólo se debe responder a la luz de criterios morales, políticos y culturales.

c) La praxis, en lugar de diseños prefijados, es la instancia última que dirige las propuestas de cambio. Si queremos la participación activa de la comunidad escolar en un proceso reflexivo, el desarrollo del profesorado y del centro escolar como unidad de cambio se convierte en un propósito fundamental y en una característica definitoria de los docentes como comunidades reflexivas. (Bolívar, B. 1999. p. 152).

En la actualidad, las instituciones educativas y los entes gubernamentales  elaboran constructos teóricos sobre los aprendizajes y contenidos que deben adquirir los estudiantes en los ciclos de enseñanza básica, secundaria y media, estos contenidos cumplen con las exigencias de unos estándares internacionales, pero desconocen los contextos socioculturales de las poblaciones en las que se pretenden aplicar; es aquí donde las teorías curriculares entran en conflicto con la práctica educativa, parece más importante cumplir con unos contenidos de aprendizaje, que analizar y mejorar los procesos que se desarrollan, para adquirir estos aprendizajes en contextos determinados, esto quiere decir que sólo se está formulando o determinando una parte de lo que debería ser el currículo dentro de la escuela.

El currículo por lo tanto, debe ser formulado por cada institución educativa, teniendo en cuenta los contenidos académicos, de acuerdo con un currículo formal o plan de estudios; las realidades de la práctica educativa con sus particularidades de acuerdo con el contexto social, económico, político, tecnológico en el que se desarrolla convirtiéndose en el currículo real, y los sucesos del cotidiano vivir en la escuela en los que se evidencia la ideología del colectivo integrando, lo planeado en el currículo formal y la realidad en la práctica ( currículo oculto).

Gimeno, J. (1998) afirma que cualquier propuesta o modelo curricular realizado en las instituciones debe estar orientado a la guía práctica de los docentes, es decir, que no puede ser concebido como un recursos estrictamente técnico, por el contrario debe considerar las dimensiones sociales y el impacto que este puede tener en la vida profesional de sus docentes y todas las posibilidades que este instrumento pueda ofrecer.

Diseñar un currículo implica el estudio exhaustivo de las fuentes  o fundamentos que lo componen, Casarinni (2007), propone cuatro fuentes básicas para el análisis y diseño curricular, la fuente sociocultural vista como los requerimientos sociales y culturales del entorno educativo, de acuerdo con las perspectivas de educación que se tienen en la sociedad, es decir la realidad educativa; la  fuente psicológica entendida como el estudio de los ritmos y formas de aprendizaje de los individuos así como sus características personales y procesos de aprendizaje; la fuente pedagógica como la conceptualización de los contenidos y teorización de los procesos de enseñanza y aprendizaje integrando la teoría y la práctica durante el desarrollo curricular, y la fuente epistemológica que estudia los contenidos lógicos desde las disciplinas del conocimiento y su relación con el mundo profesional.

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