El proceso de globalización en el cual el mundo está inmerso ha modificado la dinámica de las relaciones internacionales en prácticamente todos los campos en los que existe intervención humana, y es particularmente en el campo de la educación en el que definitivamente se observa una marcada tendencia hacia la internacionalización.

La importancia de la educación en el orden internacional actual, la podemos entender en virtud de ser uno de los temas contemplados en el artículo 26
(Artículo 26:
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos Naciones Unidas, Declaración Universal de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Proclamada y aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas), disposición que per se, confiere a este rubro una dimensión de implicación mundial en lo político, lo social y lo jurídico.

Educación en el orden internacional Contemporáneo
Educación en el orden internacional Contemporáneo

En términos generales, hablar de educación implica tener noción sobre los actores que toman parte de la formación y de la transferencia de información a las generaciones subsecuentes tales como los docentes, los estudiantes, las autoridades educativas (desde el ministro o secretario del ramo hasta los directivos de los planteles educativos), el personal administrativo, el de intendencia, y el apoyo técnico.

Otros elementos fundamentales de la educación lo conforman, por una parte, la política educativa gubernamental – en muchas ocasiones determinada por los lineamientos establecidos en el plano internacional – , los planes y programas de estudio, los programas de formación, actualización y estímulo docente, los materiales didácticos; y por otro lado, la infraestructura con que cuentan las instituciones educativas.

Desde la perspectiva de la pedagogía. el término educación se concibe como “[…] proceso permanente dirigido a la optimización de la persona en el ser, el conocer, el hacer y el convivir, mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. […] conjunto de acciones e influencias deliberadas y sistemáticas cuya finalidad es desarrollar y cultivar armónicamente en la persona las facultades intelectuales, morales, sociales, estéticas, físicas y espirituales con vista al más completo desarrollo posible de su personalidad de manera que ello se constituya simultáneamente en un valor provechoso para la sociedad en la cual vive.” (Díaz Torres, Juan Manuel, (2006), Diccionario general de pedagogía, Granada, España, Grupo Editorial Universitario, p. 40) Por ello, la discusión en torno al papel de la educación en el progreso de los pueblos ha sido incluida en la agenda internacional.

En el rubro de las ciencias sociales, la sociología establece que la educación es un “[…] proceso por el que una determinada sociedad o grupo transmite y conserva su propio patrimonio cultural, así como sus propias costumbres, hábitos, etc., facilitando con ello la continuación del proceso creativo de la vida espiritual” (Greco, Orlando (Coord.), (2003), Diccionario de sociología, Buenos Aires, Valletta, p. 85). Sin la educación no habría manea de preservar y difundir lo hecho por los antepasados a las generaciones futuras. Con base en lo anterior, podemos establecer que la educación es un proceso social a través del cual un individuo adquiere conocimientos, valores, costumbres y actitudes, que le son transmitidos con el propósito de desarrollar sus competencias intelectuales, morales, sociales, estéticas, físicas y espirituales; para poner su creatividad al servicio de su sociedad.

La educación, como proceso social, implica una evolución a través del cumplimiento de etapas y niveles de progreso, en los cuales el estudiante o educando va traspasando las diferentes fases, en las que el conocimiento va siendo más complejo y especializado, independientemente de la modalidad en la que se realice, y que pueden ser, en un sentido contextual, presencial, abierta, autodirección, o a distancia.

Para dar un poco de luz sobre las modalidades educativas, y tomando como referente el lugar en que se desarrollan, baste decir que por educación abierta se entiende al ―modelo educativo basado en la flexibilidad que supone la ruptura entre las actividades de enseñanza y las actividades de aprendizaje, […], de esquemas fijos espacio-temporales que posibilitan al alumno distribuir su esfuerzo con autonomía, en consonancia con su contexto y su modo de vida” (Díaz Torres, Juan Manuel,(2006), Diccionario general de pedagogía, Granada, España, Grupo Editorial Universitario, p. 35). En esta modalidad, la interacción docente-alumno se da en función de la decisión del segundo, quien acudirá al maestro siempre y cuando él considere que necesita asesoramiento en su proceso de aprendizaje, es decir, el aprendizaje no se da como consecuencia de la intervención típica por parte del docente.

Por otro lado, el modelo educativo a distancia se define como una “Modalidad de educación formal o no formal desarrollada principalmente de manera no presencial, y que, por lo tanto, implica la utilización de métodos capaces de minimizar o, incluso, eliminar el contacto directo y presencial entre profesores y estudiantes. Se basa en la creación de y desarrollo de diversas estrategias metodológicas, medios y materiales de estudio para establecer una relación adecuada entre quienes participan conjuntamente en un proceso educativo pero no coinciden en tiempo o lugar.

En la educación a distancia se apoya en el establecimiento de una comunicación mediada por las nuevas tecnologías de la comunicación y en la autonomía del estudiante, que está en condiciones de decidir su forma de trabajo y el tiempo para realizarlo” (Díaz Torres, Juan Manuel,(2006), Diccionario general de pedagogía, Granada, España, Grupo Editorial Universitario, p. 35). Con base en lo anterior, es posible vislumbrar que un programa de estudios diseñado y aplicado bajo esta forma, no implica que la adquisición de conocimientos se lleve a cabo a partir de la interacción directa, personal y sincrónica entre docente y educando, ni que esta se lleve a cabo en un mismo espacio físico y mucho menos de manera simultánea y consecuente una de la otra.

En la modalidad de Educación a distancia, las TIC juegan el papel de vinculador o mediador entre lo que el educador quiere transferir y de lo que el educando se apropiará; sin importar que uno de ellos este en una parte del globo y el otro se ubique en otro continente o hemisferio.

Otra taxonomía para clasificar los diferentes tipos de educación, en función de la manera en que está estructurada en cuanto a planes y programas de estudio, las distingue en educación formal, informal, y no formal.

Por educación formal se entiende toda “actividad intencionalmente educativa que se extiende desde los primeros años de la escuela hasta los últimos de la Universidad. Cronológicamente graduada y jerárquicamente estructurada, se facilita en el seno de un sistema educativo altamente institucionalizado y es impartida por un centro de enseñanza o de formación estructurado en términos de objetivos de aprendizaje, horarios de enseñanza y ayuda pedagógica. Conduce a la obtención de certificados, diplomas o cualificaciones con reconocimiento oficial.” (Díaz Torres, Juan Manuel,(2006), Diccionario general de pedagogía, Granada, España, Grupo Editorial Universitario, p. 35) La Escuela Nacional Preparatoria es un ejemplo típico de éste tipo de modalidad, aun cuando actualmente ya ofrece la opción en línea.

Como se ha mencionado, el proceso educativo es llevado a cabo por dos actores fundamentales: el docente o educador, y el alumno o educando (En la modalidad de autodirección o autogestión, se usa el término aprendiente para definir al actor en proceso de adquisición de conocimiento.), quienes entran en interacción para que se realice la transferencia y la adquisición del conocimiento, es decir, para que el maestro enseñe y el alumno aprenda.

Un docente o maestro no es solo el actor que en el proceso educativo está encargado de impartir enseñanza a un alumno, sino que es “Todo ser humano que en forma individual o colectiva, directa o indirectamente, prolongada o transitoriamente, sistemática o asistemáticamente, estimula en otro una transformación duradera en su espíritu” (Greco, Orlando, Op. Cit. p. 85). Esa transformación se refiere a que el proceso educativo debe ser una herramienta para ir provocando mutaciones definitivas en las actitudes, las aptitudes, las capacidades y los valores del educando, dándose esto a partir de la intervención pedagógica de un docente capacitado para ir dando forma al ser social en capacitación.

Por su parte, un alumno o educando es el actor quien, al ir adquiriendo conocimiento, se va transformando y va desarrollando sus competencias: saber, saber hacer, saber ser, y saber aprender, convirtiéndose así no solo en un individuo con conocimientos de tipo conceptual sobre una disciplina o un área del conocimiento en particular; también va desarrollando sus conocimientos del mundo, sociocultural, e intercultural; sus habilidades para la realización de actividades cotidianas; su aspecto emocional; las referentes a su papel como estudiante; y las de tipo heurístico. “Se refiere a las habilidades relacionadas con el descubrimiento y la creatividad; así como las que se utilizan para resolver problemas mediante la instrumentación de planes o medidas surgidos a partir de las estrategias con que se cuente para la vida, haciendo uso del pensamiento lateral o pensamiento divergente.” Este desarrollo implica que un educando es un “Sujeto de la educación” (Greco, Orlando, op cit, p. 85), es a quien le corresponde llevar a cabo la parte del aprendizaje dentro del proceso educativo.

Por aprendizaje entendemos que se hace referencia al “Proceso mediante el cual el sujeto adquiere de forma estable y persistente, a través del estudio, la experiencia o la enseñanza, tanto conocimientos y habilidades como estrategias de conocimiento, actitudes y valores.” (Díaz Torres, Juan Manuel, op. cit., p. 16) Así, el alumno o educando es quien dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, se va formando, conociendo y desarrollando sus habilidades; aprehende estrategias; ya sea por medio de experimentarlo, adquirirlo o vivirlo, de forma constante, frecuente y progresiva.

El conocimiento que el docente transmite y que el educando obtiene, está estructurado de tal manera que a mayor avance en las etapas de formación académica, mayor la complejidad de los conocimientos, y mayor la especialización de éstos; por lo que se hace necesaria la existencia de un orden, que vaya de lo más sencillo a lo más complejo, de lo más concreto a lo más abstracto, de lo mas general a lo más especializado.

Esta evolución progresiva de los conocimientos es responsabilidad de las autoridades educativas, quienes transforman las propuestas pedagógicas de los cuerpos colegiados encargados de diseñar los planes y programas de estudio en políticas educativas, las cuales hoy por hoy deben ir en consonancia con las metas acordadas por los diferentes gobiernos en los foros internacionales en los que se aborda la temática educativa.

Un plan de estudios está integrado por los programas de las asignaturas que conforman el mapa curricular o currículo de una determinada institución o ciclo de instrucción. Un plan de estudios puede definirse como el

“Documento que describe la estructura y organización – asignaturas, créditos, cursos y grupos docentes – de cada una de las enseñanzas ofertadas por una Universidad. Es el diseño curricular concreto realizado por una Universidad respecto de unas determinadas enseñanzas, sujeto a las directrices generales comunes y a las correspondientes directrices generales propias, cuya superación da derecho a la obtención de un título universitario de carácter oficial y validez en todo el territorio nacional. Debe especificar la carga lectiva global así como la de cada asignatura o materia. En el plan de estudios debe figurar la relación de las materias que lo constituyen distinguiendo entre las troncales y las no troncales y, dentro de éstas, ente las obligatorias y las optativas. El plan de estudios debe también incluir la determinación del porcentaje de créditos para la libre configuración de su curriculum por el estudiante; en caso de exigirse, la inclusión del proyecto fin de carrera, examen o prueba general necesaria para la obtención del título de que se trate en la correspondiente Universidad; además, para los supuestos de incorporación al segundo ciclo de una titulación de sólo segundo ciclo, referencia a las características de acceso.” (Díaz Torres, Juan Manuel, op. cit., p. 16)

Puntualmente, es posible señalar que el Plan de Estudios es el fundamento político sobre el que se sostiene no solo el mapa curricular de asignaturas, sino que también prevé que enfoque didáctico a ser aplicado en las sesiones a partir de los requerimientos particulares de la institución y de las directrices generales marcadas por las autoridades gubernamentales a cargo; la correspondencia de asignaturas paralelas, anteriores y posteriores; los cursos obligatorios y los optativos; y finalmente, los requerimientos para poder acceder al certificado oficial de terminación de esa etapa de estudios.

En contraste, un programa de asignatura, además de ser un componente más específico del plan de estudios, es el “documento referido a una materia que contiene información sobre la titulación en la que se imparta, el profesorado encargado de ella, el horario de atención al alumno, los contenidos de la asignatura y su presentación, los objetivos de aprendizaje, los contenidos temáticos, la metodología docente, el método y los criterios de evaluación así como la bibliografía.”(Díaz Torres, Juan Manuel, op. cit., p. 16)

El educador y el educando tienen ambos acceso al programa de la asignatura, pues ambos deben conocer desde la justificación para que los contenidos sean abordados y desarrollados, pasando por la determinación de los propósitos para la impartición de esos temas; por las actividades de aprendizaje a realizar por el educando; hasta las formas en que se ponderará el cumplimiento de los objetivos, ya sea por medio de instrumentos de medición cuantitativa o cualitativa, como los exámenes orales o escritos, o los ensayos, respectivamente, tema en el cual no abundaremos por no ser el propósito del trabajo.

Si bien la educación involucra los actores y los aspectos ya mencionados, los cuales es posible encontrarlos, salvo con algunas particularidades propias de cada contexto, en prácticamente todos los rincones del orbe, es necesario establecer que la educación es un derecho al que todos los pobladores de la tierra deben tener acceso, dado que es la manera en que los conocimientos, las costumbres, las ideas y los valores son transmitidos de generación en generación, con el propósito de dotarlas de los fundamentos para el avance de los pueblos.

Esa transferencia de conocimientos es posible llevarla a cabo gracias a la existencia de una lengua, un idioma o un lenguaje común tanto para el educador como para el educando, dado que, desde los inicios de la humanidad, ha sido el medio a través del cual el saber ha sido transmitido.

Sin lugar a dudas, la lengua juega un papel toral para que la educación cumpla su encomienda fundamental; ser una palanca para “[…] el desarrollo económico, social y cultural de las naciones.” (Escalante Semerena, Roberto, (2011), Discurso inaugural del IV Foro de Educación Superior, Innovación e Internacionalización en América Latina y el Caribe, en La educación superior, factor estratégico de desarrollo en AL, publicada en Gaceta UNAM del 23 de junio de 2011, p. 8.) Asimismo, una lengua es un elemento que da identidad al grupo social que lo habla y lo usa como medio de comunicación y, por ende, para que la enseñanza y el aprendizaje se lleven a cabo.

Desde la perspectiva de la sociología, encontramos algunas definiciones de lo que es una lengua; por una parte, “[…] es un producto colectivo que el individuo encuentra hecho al nacer. Su presencia es coactiva y determina la personalidad del sujeto, lo adhiere espiritualmente a un entorno cultural que la lengua refleja en sus valores regionales o nacionales peculiares” (Greco, Orlando, op. cit. p. 153); por otro lado, también se concibe como un órgano del pensamiento y un medio de comunicación entre los hombres.

En lo que respecta la lengua como medio de comunicación social, ésta ―[…] no solo es un rasgo constituyente de la sociabilidad humana, sino que es un producto social, ya que el hombre no solo dispone del lenguaje, sino que habla en una lengua determinada, la que comparte con el grupo social al que pertenece” (Giner, Salvador; Lamo de Espinoza, Emilio; Torres, Cristóbal (edit), (2006), Diccionario de sociología, Madrid, Alianza,p. 429)

A partir de las dos acepciones anteriores, podemos sintetizar que la lengua, el idioma o el lenguaje es el medio de comunicación que permite que un individuo se adhiera cultural, moral, social y espiritualmente a la sociedad en la que nació, y con la que se siente identificado por compartir con los demás entes sociales el mismo idioma; además, la lengua es un elemento determinante de su personalidad como ser social.

Por otro lado, la Lingüística Aplicada, rama disciplinaria de la lingüística con un extenso horizonte internacional e intercultural en la actualidad, se encarga de conocer y analizar lo referente al sector social (educativo, lingüístico, psicológico, antropológico y sociológico) del lenguaje. Esta disciplina establece una diferencia marcada entre lengua y lenguaje, y sobre la cual no ahondaremos en virtud de que este trabajo aborda la temática desde la perspectiva de las ciencias sociales, por lo que como referencia conceptual tomaremos las mencionadas en los párrafos anteriores.

Cuando los actores y los elementos de la educación comparten la misma lengua, la transferencia y la adquisición de conocimiento se realizan de manera más fluida. Sin embargo, cuando alguno de ellos tiene como lengua de origen una distinta a la de los demás, es entonces cuando se tiene que contemplar la posibilidad de recurrir al aprendizaje de una lengua adicional.

Contar con conocimientos de lengua extranjeras, es decir, aquellas diferentes a la lengua materna, permite a los individuos, a la sociedades y a los países insertarse en los esquemas económicos, políticos, sociales, culturales y educativos predominantes en el orbe.

La internacionalización de la educación está íntimamente relacionada con el conocimiento de lenguas extranjeras y con las posibilidades de desarrollo en todas las áreas de la actividad humana, siendo la lengua el factor sine qua non un Estado puede avanzar, crecer, desarrollarse y evolucionar; pues en el proceso global, los Estados y sus poblaciones tienen mayores oportunidades y posibilidades de alcanzar mejoras en sus condiciones de vida, a través de un manejo eficiente de una lengua extranjera, a la cual tendrá acceso en las aulas.

La globalización, la cual “[…] emerge con los albores de la modernidad en los siglos XV y XVI y se desarrollaría durante el siglo XVI[…] íntimamente vinculado con el surgimiento de la modernidad pero que se consolida hasta principios del siglo XX con la homogeneización de los calendarios y de los tiempos entre regiones.” (Zabludovsky Kuper, Gina, Capítulo I. “Modernidad o modernidades: la visión del mundo en los clásicos de la sociología”, en Modernidad y globalización, México, Siglo XXI Editores/FCPyS-UNAM, 2010, pp. 29 y 30.), ha jugado un importante papel como acelerador en favor de la homologación de los parámetros internacionales en materia educativa.

La globalización y su incidencia en el terreno educativo se conciben vinculadas a partir de la óptica de Max Weber y Daniel Bell, retomados por Malcolm Walters (Consúltese al respecto Malcolm Walters, Globalization, Nueva York, Routledge, 1994, 247 pp.), se “[…] propone la utilización del término globalización para referirse a los intercambios mundiales de contenidos simbólicos con una connotación eminentemente cultural y reservar el de internacionalización para nombrar los fenómenos que ocurren en el terreno propiamente político” (Consúltese al respecto Malcolm Walters, Globalization, Nueva York, Routledge, 1994, 247 pp.).

Si bien el terreno educativo sugiere un acercamiento de índole académico, las decisiones se toman en las esferas estatales, a través de la política educativa, la cual podemos definir como el “Conjunto de normas jurídicas y de declaración de intenciones sobre las directrices educativas generales, objetivos y prioridades de la educación como institución social.” (Díaz Torres, Juan Manuel, op. cit. p. 62) De esta manera, es pertinente hablar de la internacionalización de la educación, y no de la globalización de la educación, aun cuando esta tenga impacto lógico en lo cultural.

En este tenor, es posible distinguir que son los gobiernos, en su carácter de órgano ejecutivo y legislativo, los que marcan la normatividad, los parámetros y las acciones a seguir en cuanto a la capacitación de la población estudiantil, con base y las instituciones educativas, por instrucción de los ministerios, departamentos o secretarías de educación, son la parte operativa, encargada de la materialización y la aplicación pedagógica de la política educativa.

A nivel mundial, las políticas educativas se han visto influidas de manera significativa por la globalización, dado que los centros educativos, como actores de la educación, “[…] son parte del sistema político en la medida en que actúan con base en los procedimientos institucionales establecidos y se ajustan a las ‗reglas‘ escritas y no escritas del sistema.” (Díaz Torres, Juan Manuel, op. cit. p. 62), esto aun cuando sean entidades jurídica y administrativamente autónomas como el caso de la UNAM. No obstante, esto no las exenta de la obligación fundamental que es apegarse a las directrices educativas nacionales, las cuales como ya se mencionó, actualmente están determinadas por los compromisos y por los marcos referenciales implantados desde la esfera internacional.

La situación de la educación en el sistema internacional contemporáneo está marcada por las tendencias hacia la homologación de las políticas educativas, de las cuales el aprendizaje de una lengua es tanto un medio como un fin en sí mismo; pues para poder llevar a cabo las relaciones internacionales de cualquier índole, es necesario el conocimiento de lenguas extranjeras comunes o linguas francas (Término utilizado para definir al idioma de comunicación utilizado entre personas que tienen diferentes lenguas maternas.) – como inglés o francés, y esto se consigue al establecer planes de estudio que observen las disposiciones que los gobiernos han aceptado llevar a cabo en los foros internacionales como en la OCDE, la UNESCO, el Consejo de Europa y la Organización de Estados Americanos.

A partir de la internacionalización de la educación, se ha propuesto la consecución del desarrollo de las capacidades en los educandos, las cuales se definen como el “conjunto de habilidades, aptitudes, conocimientos y actitudes que debe reunir un titulado para hacer algo o intervenir en un asunto específico de su incumbencia profesional o campo disciplinar de materia exitosa o eficiente.”(Díaz Torres, Juan Manuel. op. cit. p. 26.)

A partir de esta definición, es posible entender que la educación en la actualidad está enfocada en la promoción del desarrollo cognitivo, procedimental, actitudinal y emocional de la población estudiantil internacional, con el propósito de hacer de ellos ciudadanos del mundo, capaces de utilizar el conocimiento a favor de la resolución de los problemas que enfrentan sus sociedades y la sociedad internacional.

En virtud de los avances en la ciencia, la tecnología y la comunicación en favor de la educación de los pueblos de la Tierra, es posible afirmar que las instituciones educativas, particularmente las encargadas de la educación superior, hoy por hoy ―son un instrumento poderoso para la construcción de un futuro mejor para las sociedades […]‖lo cual “[…] debe aprovecharse para avanzar en la idea de integración […]‖ (Narro Robles, José, (2011), “Retos de la Autonomía Universitaria y Retos de las Universidades de América Latina”, ponencia
presentada en el LXXXI Consejo Ejecutivo de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, 2011. Consúltese en Ayala,
Gustavo, Vital integrar a AL desde la educación: José Narro, en Gaceta UNAM, 23 de mayo de 2011, p. 11) En consecuencia, la Universidad, por su naturaleza, representa para la sociedad mexicana esa esperanza de ser un actor principal dentro del que se integren las propuestas que propicien una mejor formación en sus estudiantes.

De este modo, es posible señalar que la educación en la actualidad tiene una dimensión internacional de gran impacto, pues es concebida como un motor para la integración mundial, a partir de la capacitación asertiva de los hombres y mujeres que en el futuro llevaran las riendas de los diferentes países.

By jolusafe5

Apasionado por los temas educativos, ciencias sociales y tecnología. Ingeniero en Computación y Sistemas por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) . Maestría en Informática Aplicada por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Estudiante de Maestría en Inteligencia Artificial por ALINNCO.

¿Qué te pareció este post? Ayuda a mejorarlo con tus obervaciones

Ésta página web es gratuita, la información que aquí te presentamos lo hacemos con mucho cariño para tí.
Por favor, regálanos una subscripción aqui abajo al Canal de Youtube de mi hijo Leo, te lo agradecerá bastante.

subscribe