Principales problemas de la educación internacional

 

La educación en su connotación internacional es concebida como un medio a través del cual los educandos están siendo capacitados para poder insertarse en el plano profesional, laboral y académico de manera asertiva, pues su formación está sistematizada a través de planes de estudio derivados del análisis conjunto de los retos comunes que enfrenta la humanidad, y que impactan en su país y en su comunidad.

La problemática que enfrenta la formación académica de los estudiantes es materia de discusión en los foros multilaterales auspiciados por los organismos internacionales encargados de conocer los asuntos referentes a la educación, la ciencia, la cultura y los derechos humanos.

No obstante, el factor educativo presenta desafíos a nivel internacional, nacional y hasta individual; en los sectores económico, político, social, jurídico, cultural y lingüístico; aquellos deben ser enfrentados por los gobiernos a través de sus políticas educativas en conjunto, a través de propuestas que den solución a las diferentes aristas que aquejan a la educación internacional, pues dada la dinámica de la globalización, los problemas y los obstáculos tienen efectos a nivel mundial.

Problemas en la Educación Internacional
Problemas en la Educación Internacional

La formación académica de los estudiantes presenta variables y constantes, en función del nivel educativo del que se trate; para lo cual la UNESCO ha establecido directrices encaminadas hacia la conformación de parámetros que permitan la definición y la organización de las etapas que conforman el proceso que un individuo atraviesa durante su educación.

Es así que la UNESCO instauró la primera graduación de los niveles educativos a principios de los años 70, al anunciar el Parámetro Internacional para la Clasificación de la Educación (ISCED)(Siglas en ingles de International Standard Classification of Education – en castellano Clasificación Internacional Normalizada de la Educación de la UNESCO.), y cuyo propósito era “[…]servir de instrumento para conformar, compilar y presentar estadísticas educativas tanto para lo cada país en lo particular, así como internacionalmente”. (UNESCO, International Standard Classification of Education – I. S. C. E. D. 1997 (en línea) consultado el 30 de junio de 2011 en el sitio http://www.unesco.org/education/information/nfsunesco/doc/isced_1997.htm El ISCED fue aprobado en 1975 por la Conferencia de Ginebra sobre educación, y fue impulsado a través de la Recomendación Revisada correspondiente a la Estandarización de las Estadísticas Educativas durante la vigésima sesión de la Conferencia General de la UNESCO celebrada en París de 1978.)

Con base en lo anterior, resulta conveniente establecer que la globalización no ha sido democrática, pues las diferencias entre los aventajados de los rezagados son tan evidentes como complejas.

De conformidad con el Informe resultante del segundo período de sesiones de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, constituida en comité preparatorio de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, a propósito de la Ejecución del Programa 21 del Secretario General de las Naciones Unidas, realizado del 28 de enero al 8 de febrero de 2002, la educación es considerada como factor fundamental para alcanzar un desarrollo sostenible, incorporando en sus planes estrategias enfocadas a la protección del medio ambiente, a la promoción de una atención balanceada de las metas y las necesidades económicas, sociales y ecológicas.

Hoy por hoy, para las Naciones Unidas, la educación debe ser de corte interdisciplinario, procurando capacitar a los estudiantes en lo que a conocimientos, valores y oportunidades atañe, pues estos aspectos están muy estrechamente relacionados con el desarrollo sostenible de las comunidades, de los países, de las regiones y del mundo, aun cuando se sigue careciendo de programas educativos eficaces.

Sin educación no hay posibilidad para pueblo alguno de aspirar a una mejora constante de las condiciones de vida de sus moradores, toda vez que el no tener acceso a una formación de calidad, con contenidos actuales, relevantes y precisos, restringe las oportunidades de contar con el sustento necesario para experimentar un verdadero progreso.

Tanto los programas formales de educación como la capacitación no académica (información pública) representan una vía para promover el desarrollo sostenible y un complemento idóneo para los cursos académicos regulares, pues cumplen la encomienda de difundir información y promover la cooperación entre los actores correspondientes.

De manera paralela al desarrollo de la globalización, la educación ha ido ganando terreno, y así ha ido llamando la atención de los estados, los organismos internacionales gubernamentales, las instituciones de corte educativo y de agentes no estatales del ramo, de tal magnitud que fue incorporada por las Naciones Unidas en el año 2000 dentro sus Ocho Metas del Milenio sobre Desarrollo, a conseguirse en el año 2015, sobre todo las metas números 2 y 3. (Meta 2 – Lograr la universalización de la instrucción primaria. Meta 3 – Promover la igualdad de géneros y la relevancia de las mujeres UNESCO, the central role of education in the millennium development goals (en línea) consultado el 25 de mayo de 2011 en el sitio http://unesdoc.unesco.org/images/0019/001905/190587e.pdf)tercer nivel – en el que se encuentran los niveles pre universitario y universitario -, es necesario aclarar que la educación de primer ciclo constituye el cimiento sobre el cual los programas de educación media y superior se sustentan, es decir, si hay una deficiente instrucción primaria, el estudiante encontrará serios obstáculos antes de acceder a la educación media superior.

Además, para la UNESCO, “[…] una educación básica de buena calidad es un derecho humano esencial, por lo que debe ser una prioridad para los gobiernos […]”(idem).Asimismo, reconoce que no hay mejor medio para comprender al mundo sino a través de la adquisición de conocimientos, los cuales sin duda alguna permitirán que el estudiante funcione como ser social e independiente de manera efectiva, reduciéndose así el riesgo de pobreza, y promoviendo así una calidad de vida óptima.

En el año 2000 y con motivo de las celebraciones del Año Internacional de la Cultura para la Paz, la UNESCO publicó el Reporte Mundial de Educación (RME), preparado por la Unidad del ramo, adscrita al Secretariado del Sector Educativo, bajo la dirección del director general para educación, y en colaboración con el Instituto de Estadística de ese organismo. A decir de la UNESCO, este documento se enfoca “en lo particular a los sucesivos compromisos por implementar este derecho –a la educación – que han sido alcanzados por la comunidad internacional al cabo de los años desde que la Declaración ha sido promulgada, y en términos generales al progreso que realmente se ha experimentado en el camino hacia su implementación” (UNESCO, World education report 2000, p16, , (en línea) consultado el 5 de agosto de 2011 en el sitio: http://www.unesco.org/education/information/wer/PDFeng/wholewer.PDF).

No resulta absurdo el llevar a cabo una revisión de los logros concretos que en la realidad se han alcanzado en materia educativa, sobre todo en un contexto de tendencias globales en el que “los grupos y los individuos se interrelacionan cada vez más directamente a través de las fronteras estatales, muy a menudo sin tomar en cuenta a los Estados” (Naciones Unidas, Información sobre globalización, Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, Johannesburgo, Sudáfrica, (en línea) consultado el 27 de junio de 2011 en el sitio http://www.cinu.org.mx/eventos/conferencias/johannesburgo/documentos/pk/wssd9globalizationsp.pdf), planteándose interrogantes como “¿qué significa?, ¿un derecho a cualquier tipo de educación?, ¿en cualquier momento?, ¿quién debe proporcionarla?” (UNESCO, World education report 2000, op cit, p 16.)

Para ese organismo internacional, la educación es “uno de los principales medios para construir las ‗defensas de la paz‘ en las mentes de los hombres y las mujeres de todo el orbe” (Ibídem, p. 16), es decir, dado el contexto post Segunda Guerra mundial dentro del cual la UNESCO fue fundada, la educación se concibió como un factor toral para la consecución de la paz internacional, dado que la educación es vista como un elemento que propicia la igualdad entre los individuos, y la educación es un símbolo de igualdad, de libertad, de justicia, y por ende, de paz, muestra de ello es el reconocimiento al estrecho vínculo entre estos elementos con la educación como factor de cohesión.

Según el RME, la educación tiene dos cualidades, “[…] un derecho en si misma y un medio para promover la paz y el respeto por los derechos humanos en lo general” (Ibidem).En este sentido, es importante ponderar los beneficios sociales, y en consecuencia, aquellos de orden económico, político, jurídico, entre otros; lo que hace propicio contar con un sistema educativo eficiente en el que se coordinen los planes y programas de estudio de todos los niveles.

Como se mencionó en párrafos anteriores, las circunstancias que hoy rodean a la dinámica mundial, y por ende a la educación internacional, presentan problemáticas muy diferentes a aquellas que se presentaron en los años 50 del siglo pasado.

En la actualidad, “La sociedad contemporánea se distingue de la de otras etapas históricas por el papel central que en ella tiene el conocimiento” (Narro Robles, José (2007), Lineamientos para la elaboración de una propuesta académica para el período 2007-2011, p. 7 (en línea) consultado el 13 de agosto de 2011 en el sitio http://www.planeacion.unam.mx/consulta/PlandeDesarrollo2008.pdf), lo cual conlleva al planteamiento de nuevas interrogantes, a enfrentar nuevos retos y disyuntivas en materias educativa. No obstante, lo postulado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 26 no ha perdido vigencia (El artículo 26 de la Declaración establece: 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. 3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos. Tomado del sitio de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (en línea) consultado el 13 de agosto de 2011 en el sitio http://www.un.org/es/documents/udhr/), toda vez que la educación es un derecho inalienable al que todos los individuos tienen acceso, dado que implica no solo la adquisición de información sobre los avances en la ciencia, las artes, la cultura y las humanidades, sino la formación en valores como el respeto a los demás, la tolerancia, la amistad, la solidaridad, la justicia y la libertad.

Pese a lo anterior, las desigualdades prevalecen tanto entre las naciones como entre los individuos, en términos de diferencias en cuanto al nivel de desarrollo y de posibilidades, de capacidades y de potencialidades. A través de los medios se da cuenta que mientras en algunos países la preocupación es la situación bursátil ocasionada por la inestabilidad económica, en otras latitudes hay crisis humanitarias en donde la prioridad es conseguir alimento para quienes mueren de hambre.

El panorama mundial actual no muestra coherencia entre lo que se dice por los gobiernos y los compromisos cumplidos, ente lo que hacen y lo que en realidad sucede; los resultados aun no son concretos en cuanto al bienestar de las sociedades, a la igualdad de oportunidades; aun se percibe pobreza, marginación, discriminación, desempleo, intolerancia; la escalada de violencia que algunas sociedades viven va de la mano con la restricción en las posibilidades de aspirar a un mejor nivel de vida, lo que ha derivado en una profundización de las diferencias entre los diferentes sectores de las sociedades nacionales; la ignorancia sigue siendo capitalizada por algunos regímenes gubernamentales, pues no les resulta conveniente que la población de los territorios que gobiernan se instruya, se eduque, progrese, porque está demostrado que la educación es un motor de cambio social.

En la actualidad, las sociedades se han acercado más gracias al factor tecnológico; la producción industrial cada vez hace más eficientes sus procesos gracias a la tecnología; el flujo y el intercambio de conocimientos científicos y de información es más constante y en mayor cantidad; los niveles de integración alcanzados permiten, en algunas latitudes, la libre circulación de capitales, recursos humanos, mercancías y, naturalmente, conocimientos.

Esa dinámica ha hecho necesario instrumentar planes encaminados a la protección del patrimonio, de los derechos humanos y las libertades de los diferentes grupos humanos que pueblan el planeta; aun cuando se ha institucionalizado la preservación de la identidad y de las costumbres de los diferentes grupos sociales, desafortunadamente esto no sucede a nivel global, toda vez que aun existen poblaciones en riesgo de ser cultural y lingüísticamente absorbidas por la embestida global.

La aparente bonanza que hoy se vive a nivel planetario, desafortunadamente ha implicado el deterioro de nuestro medio ambiente; mientras por una parte se busca mejorar la calidad de los alimentos, también vemos que las tasas de desnutrición van en aumento y cada vez hay más población por alimentar y la cantidad de productos y de nutrientes va a la baja; siguen apareciendo enfermedades desconocidas y algunos continentes están bajo la amenaza de epidemias; incluso, el daño ocasionado a los ecosistemas han derivado en un aumento exponencial de la potencia destructiva y la frecuencia de fenómenos naturales, siendo las principales víctimas los grupos humanos que cuentan con menos recursos materiales y económicos para hacerles frente.

Hoy por hoy, “la asimetría en la difusión y el dominio de las nuevas tecnologías al tiempo que genera una necesaria y conveniente modernización tecnológica del proceso productivo, puede ser causa de marginación y desempleo, e impulsora, a su vez, del subempleo y del empleo informal; la dimensión global de la economía favorece la concentración de la riqueza, acrecienta las desigualdades y la marginación social; […]la cantidad de personas que no saben leer ni escribir, o que carecen de acceso a la educación, es abrumadora.” (Narro Robles, José (2007), Lineamientos para la elaboración de una propuesta académica para el período 2007-2011, op cit pp. 7 y 8)

El escenario recién descrito, impacta en todos los campos de la actividad humana y en la vida de los diversos grupos sociales que pueblan el planeta. Así, refiriéndonos al rubro que nos ocupa, es necesario reconocer que, si bien hay aspectos comunes que obstaculizan la consecución de los objetivos educativos planteados y aceptados en foros internacionales, también hay condiciones nacionales, locales, regionales y particulares que indicen de manera importante en la planeación, el desarrollo, la instrumentación y la valoración de las metas alcanzadas por las políticas educativas nacionales.

Dentro de las Metas del Milenio establecidas por las Naciones Unidas, hemos ya dado cuenta de que lo referente a la educación figura en las metas 2 y 3. En la meta segunda, se deja en claro la necesidad de lograr el alcance universal de la educación primaria para el año 2015; mientras que para la tercera de ellas, se haced referencia a la promoción de la igualdad de género y la capacitación de las mujeres, a través de la eliminación de prácticas y reglamentos que propicien las disparidades en los niveles elemental y secundario de instrucción, con fecha límite el año 2015, siendo esta una meta a conseguir en todos los niveles educativos para el año 2015.

Con estas medidas, es posible darse cuenta que la educación propicia la igualdad de oportunidades, de trato y de posibilidades de lograr no solo un mejor nivel de vida, sino el respeto a la diversidad.

Si la dinámica en la cual la humanidad está inmersa presenta desigualdades, injusticias y rezagos, evidenciando con ello que las medidas políticas, económicas, jurídicas y sociales instrumentadas no han sido del todo exitosas, esto ha sido el punto de referencia para reorientar los esfuerzos hacia el fortalecimiento de la educación como motor del progreso consciente y del desarrollo razonado de los pueblos. Al respecto, la UNESCO ha establecido que “sin el conocimiento y las diversas habilidades desarrolladas durante la capacitación escolar y otros programas de educación básica, las oportunidades para que los individuos actúen de manera independiente se ven ampliamente reducidas” (UNESCO, The Central Role Of Education in The Millennium Development Goals, p. 6 (en línea) consultado el 13 de agosto de 2011, en el sitio http://unesdoc.unesco.org/images/0019/001905/190587e.pdf). En este tenor, la UNESCO considera que el apresurar los procesos para lograr las Metas del Milenio, impactaría de manera significativa en los planes encaminados a la reducción de la pobreza y a las mejoras en los servicios de salud.

La posibilidad de tener acceso a la educación no es una prerrogativa de las clases gobernantes, sino un derecho que todo ciudadano debe gozar, y es el Estado el encargado de proveerla a su población. En caso contrario, esto les impide conocer y comprender el mundo, aislándola y restringiendo el ejercicio de sus derechos y obstaculizando con ello el cumplimiento de sus obligaciones, truncándoles la facultad de actuar como integrantes de una sociedad global, que definitivamente tiene repercusiones más allá de su entorno inmediato.

Aparte de las particularidades de la problemática que enfrentan los sistemas educativos a nivel doméstico, la educación también encuentra obstáculos por sortear a nivel internacional en estas primeras décadas del siglo XXI, enmarcadas en el proceso de globalización, que dentro de sus implicaciones educativas y culturales están la transición de las sociedades que cada vez son más multiculturales, y en cuyo seno se desarrollan relaciones interculturales de creciente intensidad, lo que paulatinamente va derivando en modificaciones en lo referente a los aspectos educativos y de desarrollo.

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