Pensar la educación Popular por Jorge Amaro Toledo

 

El presente artículo completo lo puedes encontrar en el siguiente link: Pensar la educación popular, hoy.

Resumen

En la actualidad, parece que pensar a la Educación Popular (en adelante EP) es nadar contra la corriente, aun cuando siempre la EP ha sido un lento trabajo de hormigas realizada entre la invisibilidad y los márgenes. Hoy, donde aparentemente se han reabierto los espacios de la política tradicional, la EP y quienes seguimos interesados en la construcción de personas y en la recuperación de potencialidades del hombre, la mujer y del joven de sectores populares, a través de este enfoque educativo, aparecemos como seguidores de una moda «retro», o «nostálgica» al decir de algunos, un tanto conflictiva y premoderna.

Sin embargo, quiero fijar la atención acerca de cómo el caudal metodológico y valórico mantiene su vigencia y paradojalmente, empieza a ser reconocido desde los ámbitos más diversos. Es así por ejemplo que empieza a formar parte de los currículum de carrera relacionadas con las ciencias sociales en las principales universidades del país, empieza también a utilizarse mucho en las empresas para mejorar sus climas organizacionales, ha sido instalada en la administración pública por personas que provenían de ong’s o con alguna experiencia en acciones educativas. Sin embargo, no se habla de EP, sino de metodologías interactivas, cursos de desarrollo personal, estrategias de mejoramiento de climas organizacionales, etc. A excepción de las Universidades que nombran rescatan el origen de la EP y la vinculan mucho con el tipo de prácticas que tienen que desarrollar profesionalmente los asistentes sociales, psicólogos, sociólogos de reciente egreso.

Y es que la EP tiene un largo recorrido, más visible entre 1973 y 1980 como una paciente pero efectiva labor de muchos dirigentes, profesionales, no profesionales, trabajadores y militantes políticos para recuperar lenta y trabajosamente los espacios de participación. La EP tuvo la fortaleza y consistencia para desarrollarse en una realidad marcada por el temor, la desconfianza y la incomunicación. En la década de los ochenta esta misma acción se expande y adquiere fuerza y legitimidad alternativa, al acompañar la lucha política encaminada a buscar el término de la dictadura.1

La participación, la constitución de sujetos sociales, el aprendizaje y los saberes en los sectores populares, son algunos de los temas que articulan y dan sentido a la EP, aun cuando hay todavía mucho más de fondo. El componente valórico y afectivo que ella tiene, son elementos que empiezan a ser apreciados y reconocidos por los diferentes sectores vinculados a la educación en general.

Es común percibir que algunas personas estiman que la EP son un conjunto de técnicas y procedimientos metodológicos alternativos a la educación tradicional. Sin embargo, es mucho más que eso, se sustenta en el diálogo y la experiencia, en la expresión de emociones y sentimientos. Aun cuando es cierto que algunos aspectos se han descuidado y han terminado por bajarle el perfil a esta forma de hacer Educación.

Es necesario mirar un poco más allá e incluir el valor de la reflexión, del examen crítico de nuestras prácticas, la sistematización y la intención de difundir una suerte de conocimiento construido en el diálogo y la experiencia. Para eso es necesario capturar la experiencia y transformarla en datos para ir permanentemente reconceptualizando la importante tarea de la EP. A partir de la experiencia y la reflexión transformada en datos, es posible la unión de saberes de tipo práctico instrumental con el sustento teórico que potencia el alcance de una metodología útil. Los saberes de la vida cotidiana y la resolución de problemas con sentido común basados en la experiencia son necesarias de incluir dentro del concepto de educación popular que realizamos. Pero de una manera explicitada, fruto de procesos de reflexión profunda con la intención de divulgar, de problematizar, de llevar este diálogo más allá del mundo propio de los educadores populares.

BIBLIOGRAFÍA

Toledo, J. A. (1996). www. redalyc. org. Ultima Década, (4), 1-5.

Educación Popular
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