Metacognición

 
Metacognición
Metacognición

De acuerdo con Brown (1987), en la metacognición los educandos son capaces de desarrollar procedimientos que les permiten establecer actividades para evaluar sus procesos de aprendizaje o desempeño en la realización de una tarea específica, teniendo en cuenta etapas de planeación, ejecución y evaluación.

Para Pintrich y Linnenbrink, (2003), los estudiantes desarrollan  un proceso  meta cognitivo en la medida en que logran comprender los dos elementos que la compo

nen que son: los conocimientos que han aprendido y  los procesos de auto seguimiento que les permiten observar sus avances y establecer estrategias para mejorar sus dificultades. Mediante el análisis que hace el estudiante se genera el desarrollo de acciones de control, monitoreo y regulación de los procesos de aprendizaje que sigue en el aula.

Desde la perspectiva de Mayer, Gridley  y  McIntosh (1997), se afirma que existe una relación estrecha entre la metacognición y el aprendizaje ya que estas se ven reflejadas en la regulación y mediación de las diferentes actividades que realiza el educando cuando aprende  o construye su conocimiento. El desarrollo de operaciones meta cognitivas son aspectos que influyen directamente en el aprendizaje de los estudiantes.

Desarrollar procesos meta cognitivos en la lectura facilita la comprensión y análisis del texto, ya que los educandos son capaces de reconocer sus habilidades para entender el significado y la intención comunicativa del escritor a partir de reflexiones, organización de información, formulación de preguntas entre otras. Este proceso es conocido como meta comprensión que involucra reconocimiento y gestión de los procesos de lectura (Giasson, 1990).

Para evaluar los procesos de lectura a nivel meta cognitivo, que realizan los estudiantes en la construcción de conocimiento,  Pressley (2000) afirma que los educandos deben desarrollar procesos de monitoreo de sus habilidades para identificar sus avances y buscar estrategias para impulsar sus deficiencias. Cuando se llevan a cabo estos procesos el individuo es consciente de los logros que ha alcanzado y a su vez es  capaz de reconocer si se está alcanzando la comprensión  de la lectura o no.

Desde la perspectiva de la metacognición, la evaluación de los procesos de lectura de acuerdo con  Rogers (1986, citado por Ramos 2001), explica la necesidad que el alumno lleve el seguimiento de su proceso por medio de registros de observación, lectura e indagación sobre temas de interés. Este seguimiento le permitirá reconocer las mejores estrategias para incrementar su comportamiento lector, desarrollar habilidades para selección y organización de información, sin embargo lo más importante es la generación de espacios de autoevaluación y coevaluación para que los educandos aprendan a recibir retroalimentación de sus compañeros y docentes acerca de los avances su trabajo.

En los procesos de metacognición se identifican tres formas de conocimiento que les permiten a los individuos realizar procesos de autorregulación y autoevaluación del aprendizaje: a).  Conocimiento declarativo por medio del cual el individuo puede establecer las acciones a realizar en una tarea determinada; b). Conocimiento procedimental en el que se analiza la información de las acciones que se siguen en la ejecución tarea y c). El conocimiento condicional que lleva al individuo a decidir  cuándo es pertinente o no realizar una acción con miras a tener éxito en la ejecución de la tarea (Paris, Lipson y Wixson, 1990, citados por Iran-Nejad, 1990).

De acuerdo con  Pogglioli (1997), la metacognición cumple un papel importante en la lectura porque el estudiante identifica su propósito y les permite a los educandos autoevaluar los alcances de lectura y las estrategias empleadas para abordarlas siendo conscientes de las fortalezas y debilidades que tiene en la comprensión y apropiación del texto. A partir de este análisis los educandos pueden retomar o desechar estrategias de lectura de acuerdo a los resultados obtenidos en el proceso.

En  la escritura, Contreras y Covarrubias (1997),  afirman que  la metacognición aparece como una herramienta para proponer soluciones a problemas presentados en una situación específica. En este sentido la escritura no se usa para exponer ideas por escrito sino que permite evaluar si las acciones propuestas para resolver el problema fueron pertinentes y sirven para alcanzar objetivos, seleccionar acciones a seguir o como base para reformularlas de manera que se den soluciones al problema o situación planteada.

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