El concepto de políticas: policy y politics

 

¿Qué es una política? Es ésta una pregunta fundamental para la cual son necesarias respuestas claras de frente a la complejidad de la construcción de la Sociedad de la Información, un proyecto de gran magnitud que exige una toma de decisiones pertinente para la particular situación de un país, en términos del curso de acción que mayormente responda a sus necesidades en la materia.

Sin pretender un abordaje pormenorizado sobre la problemática de las políticas -asunto que no es objetivo de este trabajo, pero que constituye una vertiente teórica necesaria de considerar para el mismoen las líneas que siguen se tratan los aspectos sobre el tema centralmente involucrados con la presente investigación. Un primer paso para definir el concepto de políticas es su necesaria diferenciación de otro que le es muy cercano, el concepto de política.

Policy
Policy

De acuerdo con Fernando Bazúa y Giovanna Valenti, especialistas en políticas públicas, de origen el uso del concepto policy implicaba realizar una distinción discursiva, y por tanto cognoscitiva, que al paso del tiempo resultaría relevante para las ciencias políticas y sociales: la diferencia entre la discusión acerca de los fines u objetivos generales del Estado y la discusión acerca de las maneras idóneas de alcanzarlos, que viene a ser : “…la distinción que hoy hacemos entre discurso político y discurso técnico. Entre politics y policy. Entre “la” política y “las” políticas, o entre decisiones políticas y decisiones de política. Entre política y técnica”. (Fernando Bazúa y Giovanna Valenti, “Hacia un Enfoque Amplio de Política Pública. Configuración Estatal, Política Estratégica y Desarrollo en la Segunda Mitad del Siglo XIX”, México, 1993, ENEP Acatlán, UNAM, p. 5.)

Tal distinción, sumada a muchas otras relacionadas con las diferencias entre discurso científico-social y discurso técnico-social, aportadas por la evolución del pensamiento político occidental de los dos últimos siglos, que les han dotado de formas lógicas y discursivas entre sí, ha derivado en la disimilitud entre la “ciencia social” y lo que puede llamarse la “ingeniería de políticas”.

Con el impulso inicial de Harold Laswell – quizás más conocido por sus trabajos sobre el uso de la propaganda y de la formación de la opinión pública -, a partir de los cincuenta comenzó a abrirse paso, sobre todo en los Estados Unidos, la orientación de las policy sciences (ciencias de políticas), en medio de una búsqueda por articular sistemáticamente ciencia multidisciplinaria con decisión democrática de gobierno, con el propósito fundamental, como lo marcara el propio Lasweell, de la solución de problemas en el marco del interés público (Véase “La Orientación Hacia las Políticas”, texto en el que Harold Laswell presenta su propuesta de las Policy Sciences. En Luis F. Aguilar Villanueva, El estudio de las políticas públicas, México, Edit. Porrúa, 1992 , Colección Antologías de Política Pública (primera antología), pp. 79- 103.), todo ello con el fin de dar respuesta a la necesidad de mayor conocimiento, en los diversos campos, para abordar con eficacia y responsabilidad problemas sociales más complejos.

Así, las nuevas ciencias de políticas surgieron con una vocación multidisciplinaria, con un compromiso valorativo fundamental de tipo humanista, con la idea liberal-libertaria de la política y de la democracia, orientándose a problemas y dejando fuera de su consideración las decisiones autoritarias, ajenas al imperativo de la racionalidad.(Para mayores detalles sobre el surgimiento y naturaleza de las ciencias de políticas, véase el trabajo de Luis F. Aguilar Villanueva (op. cit.), “Estudio Introductorio”, pp. 15-88. Dicho autor señala que la nueva disciplina se marcó el objetivo de ofrecer, con base en los conocimientos de las ciencias sociales, las ciencias naturales y las ciencias de la decisión y la gestión, “métodos analíticos, información pertinente y conocimiento, con el propósito de incrementar la racionalidad de la construcción, examen, selección y desarrollo de las opciones de política”. Asimismo, advierte que las ciencias de políticas surgen como un esfuerzo que arranca de la teoría positiva, que busca saber “cómo y por qué determinados problemas son calificados de públicos y a otros se les niega tal calidad (…), cómo y por qué los gobiernos tienden a elegir ciertos cursos de acción, a privilegiar ciertos instrumentos (…), a descartar otros cursos, instrumentos, operadores, aspectos” (p. 52).)

De este modo, de acuerdo a los autores mencionados, puede decirse que el término anglosajón policy -para el cual parece no haber un término equivalente en español-, se refiere a “la dimensión técnica de toda decisión social”,(F. Bazúa y Valenti, op. cit., p. 5.) expresada en la definición de una ruta de acción o estrategia para alcanzar los fines u objetivos a perseguir, mientras que la “dimensión política” es a la que le corresponde la definición de tales objetivos. Se trata, pues, de una relación complementaria en la que convive el estudio puramente científico (politológico) del funcionamiento del Estado, con el estudio técnico prescriptivo (de política) de los problemas públicos. Ahora bien, para los propósitos de este trabajo, es preciso recalcar la estrecha relación de las decisiones de políticas (policy) con la configuración del Estado, que les otorga un sentido determinado. Existe pues, una correspondencia entre ambos factores.

En este punto conviene a nuestro juicio, aun brevemente, a propósito de la tradicional y ampliamente extendida en nuestro país identidad conceptual entre problemas gubernamentales y problemas públicos, destacar las precisiones que al respecto marcan Bazúa y Valenti, en términos de las implicaciones que aquélla puede reportar para la problemática de las políticas ante la construcción de la Sociedad de la Información.

Debido a que las sociedades en las que emergió el nuevo campo de las policy sciences y se ha desarrollado mayormente hasta ahora -sobretodo los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países europeos – han venido presentando una configuración estatal democrática en mayor o menor grado, y por tanto el Estado responde sistemáticamente al interés público, en tanto interés del “público ciudadano”, es normalmente asumido, como lo señalan los autores mencionados, que tal solución de problemas se refiera a aquéllos que debe enfrentar y resolver todo gobierno en una sociedad democrática. Ello ocurre dentro de un marco jurídico-constitucional y un sistema político que permiten el “acotamiento social y político del gobernante en turno, para minimizar la probabilidad de abuso del poder de éste y elevar la posibilidad de que sus políticas, decisiones y acciones sean útiles al interés público”.(Idem, p. 9.)

De tal manera, en esas latitudes se asume una identidad conceptual casi absoluta entre problemas públicos y problemas gubernamentales, equivalencia que en esos contextos incluso se extiende a las políticas (policy) que se ponen en práctica, a las que por tal razón en general se les denomina políticas públicas, porque, como lo reiteran los autores citados, se parte siempre del supuesto de la existencia de un Estado democrático.

A propósito de este punto, cabe señalar que no ocurre lo mismo en el caso del Estado mexicano, en cuyo entorno, si bien tradicionalmente se ha venido adoptando casi de modo indistinto tal equivalencia o sinonimia entre políticas gubernamentales y políticas públicas, desde nuestra perspectiva aún no es posible referirse propiamente a la existencia de estas últimas como una práctica instaurada sólidamente en el ejercicio de gobierno. Sin embargo, es preciso hacer notar que a partir del año 2000 se ha buscado poner en marcha el proceso de las políticas públicas como paradigma para la tarea gubernamental, aunque aún sin la consolidación de aspectos fundamentales para su puesta en práctica que tienen que ver con la evolución de la etapa de la transición política, como la Reforma del Estado y la construcción de una ciudadanía participativa e informada.

Fue así como el debate sobre la política o las políticas derivó en la corriente de las políticas públicas, de particular importancia para este trabajo, en términos de la construcción posible de una Sociedad de la Información y el Conocimiento con participación de la sociedad y con condiciones de mayor equidad en el acceso, uso y propiedad de las TIC’s.

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