Clasificación de las estrategias en la educación

 
Clasificación de las estrategias en la educación
Clasificación de las estrategias en la educación

Como bien lo afirman Nisbet y Shucksmith (1987) las estrategias se relacionan con habilidades de un orden más elevado, como la planeación, examinación, revisión, entre otras; además de acuerdo al análisis y recopilación de información que han llevado a cabo han establecido una jerarquía de estrategias en donde se realiza una división destacada. Por un lado se tiene la estrategia central, relacionada con el estilo o método de aprendizaje, con las actitudes o motivaciones, en ésta solo se puede ejercer cierta influencia por medio del consejo.

En segundo lugar se tienen las macroestrategias, enlazadas con el pensamiento metacognitivo, es decir, el conocimiento y la conciencia que se tiene de la memoria, están asociadas con procesos como la comprobación, el control, la revisión y la autoevaluación. Éstas exigen que los estudiantes conozcan muy bien sus aptitudes y dificultades, y son estrategias que se pueden enseñar con procedimientos diferentes a los tradicionales.

Es importante resaltar que de acuerdo a García y La Casa (1990, citado en Romero, Arbeláez, Vargas, García y Gil, 2002) “la metacognición tiene que ver con el conocimiento que una persona tiene de las características y limitaciones de sus propios recursos cognitivos y el control y la regulación que ella puede ejercer sobre tales recursos” (p. 19). De ahí la necesidad de desarrollar habilidades metacognitivas en los estudiantes para que logren utilizar estrategias apropiadas en la adquisición eficaz de conocimiento, lo que puede ser a través de la organización, monitoreo y modificación de las acciones cuando se considere necesario (Romero et al., 2002).

En tercer lugar Nisbet y Shucksmith (1987) nombran las microestrategias, que son más específicas de cada tarea, aquí se evidencian procesos como el establecimiento de hipótesis y objetivos, la determinación de tácticas y la reducción de problemas o tareas a sus partes integrantes. Estas estrategias son más fáciles de enseñar, los estudiantes pueden adoptar procedimientos que les permita resolver problemas de una manera más favorable.

El desarrollar este tipo de estrategias en los estudiantes de educación media a pesar de ser un reto todo docente debería estar dispuesto a hacerlo, muchas veces se pasa por alto las macroestrategias debido a no conocer la manera más óptima de desarrollarlas, pero hay que aprovechar que las personas que se encuentran en esta etapa, a diferencia de los niños pequeños, ya son conscientes del conocimiento que poseen y cómo deben aplicar diversas estrategias con un fin cognitivo (Nisbet y Shucksmith, 1987).

Monereo (1997) nombra tres momentos que se dan en una actuación estratégica, primero el estudiante realiza una planificación de las acciones a realizar con respecto al objetivo que se tiene, cuando pone en marcha la estrategia debe regular o controlar su desarrollo, para así introducir cambios cuando sea necesario, y por último debe evaluar qué tan próximo se encuentra al objetivo para saber cuándo poner fin a su actuación. Estos momentos de los que habla este autor a pesar de ser realizados de manera consciente por muchas personas deberían ser enseñados por los docentes a los estudiantes, ya que muchos de ellos no llevan a cabo este proceso tan importante para lograr cumplir con un objetivo a través de una estrategia.

Pozo (1996, citado en Bautista et al., 2002) por su parte realiza una clasificación importante de estrategias de aprendizaje, que son: de repaso, basadas en la práctica reiterada, también incluye la selección y clasificación del material que se necesita repasar; de elaboración, referidas al uso de un sistema de relaciones como las mnemotecnias para una mayor comprensión de materiales; y de organización, relacionadas con la clasificación y jerarquización de materiales de aprendizaje. Esta clasificación resulta un poco incipiente al abarcar solo algunos de los aspectos a tener en cuenta en el proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula, como los nombrados anteriormente por Nisbet y Shucksmith, (1987).

Condiciones para una enseñanza de estrategias de aprendizaje óptimas

Para llevar a cabo una enseñanza de estrategias de aprendizaje óptimas, en la formación docente se deben garantizar diversas condiciones, como formar en el tipo de estrategias a enseñar (Wilson, 1998, citado en Pérez, 1997). Se debe dar también una formación continua para la identificación de procedimientos de aprendizaje. Y por último lograr la interiorización en los estudiantes de la utilidad de dichas estrategias en su desempeño académico. Es todo un proceso que solo se puede lograr si el compromiso de la institución es total, es decir, se deben generar políticas educativas que permitan el favorecimiento de la aplicación de estrategias de aprendizaje adecuadas.

Las estrategias de aprendizaje que el docente debe promover en los estudiantes pueden depender de la formación que los primeros tengan en el tema, Pérez (1997) afirma que a través de ésta puede llevar a cabo una toma de decisiones en cuanto a su papel como transmisor de conocimiento en su asignatura y de su labor como aprendiz. Además esta formación permite proporcionar instrumentos de análisis e interpretación de diversas situaciones en donde se lleva a cabo las actividades, y puede hacer posible el que haya una responsabilidad compartida del proceso enseñanza-aprendizaje con los estudiantes. La barrera más grande que se puede presentar es con respecto a las concepciones que muchos maestros tienen al respecto, al pensar que no es necesaria esta formación y que a partir de su práctica logran brindarles a los estudiantes todas las herramientas necesarias a partir de las estrategias que utilizan.

Se debe tomar además en cuenta que el docente debe ser un experto en su materia, debe preparar cada uno de los aspectos que enseñará en su clase, plantear los contenidos que pueden resultar más difíciles para sus aprendices y buscar procedimientos que sean eficaces a la hora de enseñar (Pérez, 1997), de esta manera generará una reflexión de su práctica que le permita hacer cambios cuando lo considere necesario en su planificación.

Componentes en la formación en estrategias

De acuerdo a las clasificaciones de estrategias que se han dado por parte de varios autores, Bernad (1999) afirma que un modelo adecuado de formación en estrategias debe conjugar tres componentes, que son: el que enseña, el que aprende, y los contenidos que se enseñan, esto a través de diversos contextos en donde se orienta el proceso del estudiante. Este autor propone un modelo correspondiente al desarrollo del pensamiento estratégico en los estudiantes, el cual está enfocado en las estrategias a desarrollar a partir de las metas básicas que debe alcanzar el aprendiz, tomando además en cuenta diferentes campos o áreas, en donde se destaca el procesamiento de información, la generación de un ambiente interior y entornos sociales adecuados.

Las estrategias a desarrollar deben propender por cumplir con diversos objetivos por parte de los educandos, como seleccionar adecuadamente información, realizar representaciones mentales, llevar a cabo una organización interna y externa de diferentes conceptos, y recuperar información. Por otra parte es fundamental el establecer un ambiente interior óptimo que fortalezca aspectos como la motivación, la concentración y el equilibrio interior (Bernad, 1999), también se debe tomar en cuenta que el establecimiento de relaciones interpersonales es parte de este proceso y los docentes deben utilizar estrategias que favorezcan cada uno de estos objetivos.

¿Qué te pareció este post? Ayuda a mejorarlo con tus obervaciones

¡Para continuar regalanos un LIKE!

Para continuar viendo la información dale Like aquí abajo y esta ventana se cerrará automáticamente en 5 segundos…

Visit Us On FacebookVisit Us On TwitterVisit Us On YoutubeVisit Us On Pinterest